Historia del Grabado

Historia del grabado

Antes de la invención de la imprenta, el grabado no se consideraba un arte, sino un medio de comunicación. No fue hasta el siglo XVIII cuando se comenzó a concebir el grabado como piezas originales, y hasta el XIX en que los artistas comenzaron a producir ediciones limitadas y a firmarlas.

La primera civilización que conocemos que produjo originales múltiples fueron los Sumerios en Mesopotamia, que vivieron hace 3.000 años. Los Sumerios cortaban piedras de modo cilíndrico en los que tallaban sus diseños. A continuación hacían rodar esos cilindros sobre arcilla blanda, dejando la impresión de su diseño original. El grabado en relieve de hoy en día está basado en este principio básico. La invención de los Sumerios creó el concepto del rodillo, hoy conocido como prensa de impresión.

Más tarde, con la invención del papel por parte de los chinos, aproximadamente en el siglo I, el grabado comenzó a tomar una forma más similar a lo que podemos ver hoy en día. La fabricación del papel no llegó a occidente hasta el siglo XV, de modo que el grabado no se desarrolló realmente en Europa hasta esta época.

El Grabado en Europa

En Europa, el grabado comienza a producirse en el ámbito textil en el siglo VI, mientras que la producción sobre papel tuvo que esperar hasta la llegada del mismo desde el lejano oriente. Las primeras producciones sobre papel fueron en Játiva, España, en 1151. las primeras xilografías fueron naipes producidos en Alemania a comienzos del siglo XV. Poco tiempo después aparecen los primero sellos en la Inglaterra de Enrique VI.

Hoy podemos afirmar que el grabado fue uno de los motores del Renacimiento: la posibilidad de reproducir la obra con gran calidad permite por primera vez en la historia a los artistas del momento el poder conocer la obra de los clásicos, sin moverse de su ciudad.

Las técnicas que en origen tenían carácter imitativo poco a poco fueron evolucionando y tomando valor.

El grabado a partir de planchas de metal se introdujo pocas décadas después que la xilografía, con grandes resultados.

El más antiguo data de 1446, en Alemania y de allí pasó a Italia y los Países bajos. Quizás el artista grabador más emblemático sea Alberto Durero (siglo XVI), que influyó por sus viajes en Italia.

El siglo XVII vio florecer las el grabado. La técnica más empleada es el grabado con ácidos (aguafuerte), ya que se consideraba un trabajo menos mecánico y más creativo. Aunque Italia era el mayor productor de grabados en la época, casi todos los artistas eran extranjeros: Jaques Callot y Claudio de Lorena, franceses, y el Español José de Ribera. La figura que más destaca en los Países Bajos es, por supuesto, Rembrandt, que nos ha dejado un gran legado en este campo.

En el siglo XVII el centro productor de grabados se traslada desde Italia, con Tiepolo, que influyó en Goya. También destacan Canaleto y Piranesi. La tradición del grabado en Inglaterra parte de Hogarth, en el siglo XVIII, y fue continuada por Rowlandson y William Blake, el más importante de los grabadores británicos, y contemporáneo de Goya, que buscó nuevos campos de expresividad y profundidad en esta técnica.

El grabado del siglo XIX sigue las mismas corrientes que el resto de las artes plásticas. En Francia tenemos artistas como Ingres, Delacroix, y la Escuela de Barbizon (Daubigny, Rousseau y Corot). La arquitectura neoclásica se queda muchas veces en proyectos imposibles que solo se pueden ver a través del papel. La sátira política viene de la mano de Honoré Daumier, que realizó más de 4.000 litografías, principalmente para ilustraciones en los periódicos. Entre los impresionistas, los más destacados grabadores fueron Manet y Degas, que usaron también la técnica de la litografía.

En América destacan Whistler y James Audubon aunque éste ultimo más que como medio de expresión artística, utilizó el grabado para las ciencias naturales.

El Grabado en el Siglo XX

El grabado, tuvo una explosión en la primera mitad del siglo XX. Desde el cubismo y el expresionismo hasta el surrealismo, expresionismo abstracto o el pop art, han apoyado gran parte de su peso en el grabado. En primer lugar hay que destacar la figura de Picasso, que trabajó con litografías, aguafuertes, xilografías y puntasecas, Matisse, Rouault, Chagal, Joan Miró, Max Ernst, Jan Arp, Salvador Dalí y otros artistas de gran talla cultivaron también esta técnica.

En Alemania el Expresionismo encontró en la xilografía un lenguaje aliado, y lo continuó la Bauhauss, donde artistas como Kandinsky y Paul Klee produjeron trabajos seriados.

A partir de 1950, el grabado se ha convertido en la principal forma de expresión para los artistas de vanguardia. Entre los artistas contemporáneos que han destacado también como grabadores se encuentran los expresionistas abstractos Robert Motherwell, Robert Rauschenberg y Jasper Johns.

Apartándose de la visión de los expresionistas abstractos surgieron jóvenes artistas de la cultura popular (Pop Art) que, combinando material de los medios de comunicación (revistas, periódicos, películas y fotografías) obtenían imaginativas representaciones. Artistas como Andy Warhol, Roy Lichtenstein y Robert Indiana con sus serigrafías desafiaron la tradición gráfica al introducir la estética publicitaria y el comic en las salas de arte.

Hoy podemos afirmar que es bastante extraño encontrar artistas de renombre que no hayan realizado la edición de obra gráfica. Aguafuerte, litografía, serigrafía, xilografía... una gran variedad de alternativas que permiten la multiplicación de la obra y por tanto una mayor presencia en el panorama internacional.

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